
Con todo este resplandor recién descubierto, de autor desconocido
La humildad, entendida al modo platónico, es también, desde luego, deseable en un poema. Ese reconocimiento de la propia ignorancia y el intentar desdeñar cualquier ostentación; esa sabiduría de reconocer los límites y alcances, y aceptar la realidad lo mejor que se pueda. Así, autor y poema, por la mera relación, por transferencia, sospechan tanto del vigor de su construcción como de las grietas aún invisibles. Identificados, en el mutuo proceso, tanto con aquel regio arquitecto cargando sus cartabones y planos enrollados como con este peón de albañil, que interrumpe un rato largo su labor y admira, por el hueco de la futura ventana, a la muchacha con esa camiseta negra, que regresa del gym.


















