Blog

Autoedición, edición independiente o edición tradicional

Luis Amaury··7 min de lectura
Autoedición, edición independiente o edición tradicional

Diferencias reales y cómo elegir

Muchos autores noveles rimerizos ordenan estas opciones como si fueran una escalera inviolable, es decir: autoedición abajo, editorial tradicional arriba, y la independiente en un punto intermedio poco definido, que hasta hoy se mantiene en esa «jerarquía» indefinida, que no describe cómo funciona el mundo editorial. Pero, como siempre, vamos por partes, ya que son tres modelos de negocio distintos, con lógicas de control, costo y distribución diferentes, y ninguno es en sí mismo “mejor” fuera del objetivo concreto que tenga el libro.

¿Qué es la autoedición?

Aunque esto parece una perrogrullada, nunca está de más explicarlo y no es otra cosa que una forma de financiación para publicar en la que el autor asume todos los roles: contrata —o hace por cuenta propia, incluso sin tener el conocimiento para ello— la corrección, el diseño de cubierta, la maquetación, sube el libro a plataformas como Amazon KDP —por utilizar el ejemplo más común— y se encarga de toda la promoción, ¿por qué?

Pues porque este tipo de modelo le otorga al autor mismo: control total, ay que badie más que él decide sobre el contenido, la cubierta o el precio de venta al público (el famoso PVP). El costo, pues así como arriesga en el acabado del producto final, también lo hace al asumir por adelantado el resto de los servicios implicados en el proceso, o sea: corrección, diseño, ISBN (que es lo más recomendable), aunque después se queda con un porcentaje de regalías más alto por ejemplar vendido. Por último, los tiempos en que decide manejar la finalización de todas las etapas del mismo proceso y la distribución y visibilidad, pues estas dependen casi por completo del esfuerzo del propio autor. No hay red de contactos, prensa ni librerías gestionadas por un tercero.

Lo cierto, es que para este modelo de negocio en cuanto a libros no existe una única respuesta. Los autores tienden a tener estrategias diversas y aunque el esfuerzo es mucho, no siempre sale bien.

¿Qué es la edición independiente?

Vamos a esta parte, que aunque parece sencilla, no lo es tanto. Una editorial independiente es un sello pequeño o mediano, con un catálogo curado, donde el trabajo se reparte entre el autor y la editorial, esta última suele asumir corrección, diseño, maquetación y parte de la distribución, y el autor cede ciertos derechos a cambio de ese acompañamiento, normalmente con regalías por ejemplar en vez de un pago único.

En este caso específico, el control, es compartido, lo que significa que el autor conserva más voz que en una editorial grande, pero decisiones como la cubierta o ajustes editoriales suelen negociarse, no imponerse.

El costo de producción, no es en sí mismo una garantía financiera, ya que por lo general no hay pago por adelantado del autor hacia la editorial; el modelo se sostiene con la venta de ejemplares. Los tiempos de producción son intermedios que la autoedición —hay un proceso editorial real de por medio— pero habitualmente más predecibles que los de una editorial grande, precisamente por tratarse de equipos pequeños con menos capas de decisión, y la distribución y visibilidad, más limitada que una editorial grande, pero con un acompañamiento personalizado, y a menudo un catálogo con identidad propia, que una editorial masiva no puede ofrecer a un autor nuevo, bien porque es una apuesta a ciegas, bien porque no es “rentable” traducido en ventas o como impulso de otras del mismo tipo aunque hacia diferentes títulos.

¿Qué es la edición tradicional a gran escala?

Las editoriales tradicionales grandes trabajan con procesos de selección muy competitivos, no cobran al autor por publicar y en algunos casos ofrecen un anticipo sobre regalías futuras.

¿Pero dónde está la diferencia con el resto de procesos anteriores? En asuntos como el Control, que es el más limitado de los tres. La editorial suele decidir cubierta, título final y, en muchos casos, pedir tanto cambios editoriales significativos (esto implica que pueden hacer el autor escribir un capítulo más, eliminar un personaje o sumar otro a lo largo del proceso), como condición para publicar. Una prebenda que debe sumarse a ello es que el costo (tanto humano como tecnológico) de producción es cero para el autor por adelantado; el porcentaje de regalías por ejemplar suele ser menor que en autoedición o edición independiente, pero el volumen potencial de ventas es distinto. Los tiempos suelen ser más largos por la cadena de métodos que implica: procesos de selección extensos, comités editoriales, calendarios de publicación que se deciden con mucha antelación, mecanismo de promoción, y la distribución y visibilidad resulta aquí la más amplia de los tres modelos pues se cuenta con presencia en librerías, prensa, campañas que un autor individual o una editorial pequeña difícilmente pueden igualar, así como otros medios promocionales de un alcance si bien no limitado, al menos más caros.

¿Cómo elegir según lo que realmente buscas?

Esto aplica para todo tipo de autores (a menos que seas de esos que finalmente haya logrado alcanzar el entorno de una editorial mayor). Si priorizas velocidad y control total, y estás dispuesto a asumir —o a pagar por adelantado— la corrección, el diseño y la promoción, entonces la autoedición encaja con ese objetivo, pero ten en cuenta que el resultado puede tener tanto un resultado positivo, uno negativo, como uno estático, este último implicaría mantener tu libro en el océano que ya existe pero sin movilidad ni venta y que termines ahogado por el cansancio de intentar.

Si por el contrario, el autor busca acompañamiento editorial real y un catálogo con identidad sin renunciar del todo a tu voz, y tu objetivo no es necesariamente la distribución masiva sino llegar bien a un público meta (específico y definido con antelación), una editorial independiente suele ser el modelo más coherente, en el que de algún modo el autor también deberá implicarse, porque la obra al final, es suya.

En cambio, si el autor tiene como prioridad conseguir la mayor visibilidad posible y está dispuesto a esperar procesos largos, competir contra muchas propuestas y ceder buena parte del control creativo a cambio de esa distribución, tiene sentido apuntar a una editorial tradicional grande.

¿Es una mejor que otra? Esta respuesta varía en dependencia del objetivo de cada autor, porque en todos los casos, hay que sacrificar una cosa u otra por conseguir lo que se busca. Sin embargo, todos los caminos conducirán sin duda, a un aprendizaje que si bien no muy apreciado, tampoco despreciable, todo estará en función de la paz que cada autor quiera llevar consigo mismo.

Algunos errores comunes al elegir

Aunque no lo parezca y lo deje aquí brevemente, esto tiene “chicha” porque es bastante frecuente equivocarse si: se asume que “independiente” significa “de menor calidad”, ya que describe una lógica de distribución y tamaño de catálogo, no un nivel de exigencia editorial, que existe, pero tal vez el resultado no es el esperado. Otro sería pensar que la autoedición es gratuita, lo que no es cierto, porque los costos existen igual, solo que los paga directamente el autor en vez de descontarse de futuras regalías y casi nunca se le suman los costes asociados para la finalización del proceso. Por último, pero no único, intentar perseguir el prestigio de una editorial tradicional sin considerar que, en la práctica, suele implicar menos margen de decisión sobre el propio libro.

Lo sé, todos quisiéramos vivir de lo que hacemos, pero quien escribe e intenta plasmar esa historia que lo asfixia hasta que lo ve en las páginas, no lo hace por dividendos como objetivo principal, porque en ese caso, estaría en el “negocio” equivocado.

Compartir:

Comentarios

Cargando comentarios...

Deja un comentario

Tu email no será publicado. Tu comentario aparecerá al instante.

Artículos Relacionados